NidoAzulcrema
Campeón absoluto del fútbol mexicano.

Lee la primera parte donde tuve mi primer acercamiento con el Club América.

Tenía unos 17 años, aproximadamente. Era el año 2018 (sí, algo reciente lo sé). ¿Cómo empecé a seguir al club? Una simple iniciativa. Inició como un simple hobby: quería seguir a un club foráneo. Es algo muy común a nivel mundial. Seguir a un equipo que no sea de tu país y por el que sientas simpatía. Aquí en Ecuador, por ejemplo, es muy común. Hay gente que sigue al Barcelona o al Real Madrid. Incluso hay quienes siguen a Boca Juniors o a River Plate. Eso pasa en con los equipos grandes, especialmente europeos. Tienen hinchas de otras partes del mundo y no sólo en su país.

Había muchos equipos que a mí me agradaban… pero algo faltaba. A ti te puede agradar un equipo, pero no necesariamente lo vas a apoyar. Es como con una pareja, por ejemplo, yo soy hombre, a mí me pueden gustar las mujeres, pero no por ver una mujer bonita significa que ella va a ser mi novia. Para ello, tengo que ver otras cualidades más allá de la belleza física. Es lo mismo acá. Existían equipos europeos muy grandes a los cuales podía seguir, pero mi corazón no estaba con ellos. Así de simple.

Y ¿algún equipo del continente americano? La verdad, la cosa era complicada. Yo no quería seguir ni a Boca ni a River, porque son de los equipos más “comunes”, los más usados. Siempre encontrarás por ahí a un hincha de alguno de los dos. No me sentiría bien siguiendo a estos equipos. Sería como uno más del montón. Además, la liga argentina (por más nivel que tenga) no me llamaba la atención. Así mismo, el resto de los equipos en otros países dentro de Sudamérica (Brasil incluido) no llenaban mis expectativas. No tenían ese factor “especial” que buscaba.

Y es así cuando pensé ¿qué tal en el fútbol mexicano? A mí me agradaba su liga (sí, a pesar del bajo nivel futbolístico que puedan estar atravesando). Pero ¿habría algún equipo el cual yo pudiera querer?

Les puedo decir que el resto es historia. La elección no me tomó mucho. Sólo había una opción disponible en la Liga MX. Ese era mi viejo conocido Club América. Ese equipo al que ya le tenía simpatía años antes. Ese equipo tenía algo que a mí me llamaba la atención.

Aunque, hasta el día de hoy, no puedo precisar exactamente qué era. Solo sabía, y sé, que este Club era el indicado para mí. Es así como empecé a seguir al América. Tengo que decir que me metí de lleno. Leí sobre su historia, sus jugadores, la hinchada… todo lo que un hincha promedio podría saber de su equipo. Y por supuesto, comencé a ver sus partidos. Es así como el Clausura 2018 fue el primer torneo de las Águilas que seguí, siendo específicos, el primer partido que observé ya como un seguidor del Ave fue un América vs. Atlas que se ganó 1 a 0. De ahí seguía pendiente del equipo con regularidad, viendo los partidos, celebrando las victorias y lamentando sus derrotas. Sufrí mi primer fracaso en la Concachampions que se perdió con el Toronto (de verdad sí me daba ilusión ver al América en un Mundial de Clubes), y no se imaginan el coraje que me dio perder esa Semifinal con Santos de Torreón 6-3 en el global. Así pasó mi primer torneo como americanista, sin títulos que celebrar. Sin embargo, aunque sentía frustración por esa eliminación humillante ante la Comarca, seguí apoyando al equipo para el siguiente torneo, que fue el Apertura 2018.

Sin darme cuenta, poco a poco desarrollaba un verdadero amor por los colores. Y la recompensa llegó.

[adsense]

Ese Apertura 2018 fue especial, ganamos la Liga ante el Cruz Azul y yo celebré mi primer título siguiendo al América. Aún recuerdo la alegría que me causó. Despedí ese año a lo grande, viendo como mi perseverancia daba frutos. Y, sobre todo, veía al América coronarse como el más ganador del fútbol mexicano. Todo era felicidad.

Vi al equipo ganar la Copa Mx, vi al equipo caer injustamente ante el León en el Clausura 2019, vi al equipo ganarle a Tigres un Campeón de Campeones, y vi como, a base de remontadas y corazón, llegamos a una nueva final para el Apertura 2019.

Fue precisamente esa Final ante el Monterrey la que, inesperadamente, definió mi americanismo. Fue la prueba de fuego. Fue el momento que terminaría determinando si era un verdadero aficionado o simplemente un “villamelón”.

El haber perdido esa Final de la manera en la que se perdió me dio mucha ira. Tanto así que por un tiempo dejé todo lo relacionado con el Club. Me sentía molesto y confundido. ¿Y si el América no es lo que yo creía? ¿Vale la pena seguir este equipo? Mi mente se llenó de dudas, incluso dudé de mi lealtad al equipo. Porque, aunque todo comenzó como un hobby, yo mismo me había visualizado como un hincha más.

Recuerdo que me dije a mi mismo que el haber seguido al América había sólo sido eso, un pasatiempo, algo que me atraía y con lo que quería identificarme, pero nada más. Después de todo, no era mexicano. No tenía nada que ver con el América. Nos separaba una distancia muy larga. No es común que alguien de otro país ame a un equipo extranjero. Y cuando digo amar, es de verdad. No algo que sigues sólo porque te sientes bien, porque te sientes un ganador, porque el equipo que sigas tiene algo que te gusta o tiene muchos trofeos y puedes presumir de ello. Porque el día que llegue a faltar todo eso, es probable que lo dejes.

Pero pasó algo inesperado: volví. Fue espontáneo. Nadie me obligó.

Yo decidí volver a apoyar al América. Yo decidí estar ahí. Lo de la Final quedó atrás. Venía un nuevo torneo y quería ver al América campeón de nuevo. Tenía que estar ahí con ellos. Pero había una razón más fuerte: había desarrollado un verdadero afecto por el equipo. Yo los quería dejar por el dolor que me había dado perder esa final. Pero, así mismo, fue el amor lo que me hizo rectificar y volver a alentar a las Águilas. Porque eso es lo que hace un verdadero aficionado: alentar al club en las buenas y en las malas. Pronto decidí que no importaba lo que pasara o los resultados que el América obtuviera, yo iba a estar ahí para ellos.

Como dije, fue todo un proceso. El haber conocido más a fondo al América, seguir sus partidos, ver su enorme historia, sus jugadores, sus logros, estar al pendiente de las noticias del club y el hábito de haberlos acompañado por meses fueron determinantes para que en mí creciera un sentimiento hacia el equipo que va más allá de cualquier delimitación geográfica. Porque el americanismo es un estilo de vida que no conoce de nacionalidades, y el América se ha vuelto parte de mí. No importa si no soy mexicano, porque América traspasa fronteras, así como el amor rompe barreras.

Es así como un simple hobby se convirtió en un verdadero sentir. Un sentir que fue desarrollándose en mí desde niño, cuando al Ave en Libertadores vi. Y que se fue perfeccionando todos estos años, pasando las mayores pruebas (y vaya que las hemos pasado), hasta convertirse en un legítimo querer.

Como aficionado no mexicano, ciertamente no estoy 100% cerca del club y, por lo tanto, es probable que los aficionados mexicanos sientan y vean al América de una manera distinta o más pura que la mía. Pero entonces ¿qué es lo que hace especial al América para mí?

Lo que diferencia al América del resto de equipos en el mundo es su IDENTIDAD. Eso es en gran medida lo que me hizo seguir de cajón al Club. Esa filosofía de ser protagonista, de tener los mejores planteles, de querer ser siempre campeones y no conformarse, el no rendirse y el ser siempre exigentes… es esa forma de ser que tiene el América la que me atrapa siempre. La que me llena de orgullo. La que me hace recordar que hice la elección correcta al seguir este lindo Club. Ahora sé verdaderamente qué es el Club América. Y una vez que conoces este equipo, difícil es dejar de amarlo. Sin importar del país que vengas.

Agradezco a Nidoazulcrema.com por ser parte importante en mi proceso de conversión al americanismo. La página me ha ayudado bastante a conocer más del club y, sobre todo, su identidad. Su lema: Somos exigentes, somos Águilas me enganchó desde el primer día que visité el foro. Estaba en búsqueda de noticias acerca del Club América, allá en pleno Clausura 2018, cuando encontré la página, lugar que se siente como si fuera una verdadera comunidad de hinchas, uno puede publicar y hablar sobre el equipo, y hay una verdadera interacción entre aficionados. Aquí he podido relacionarme y ver las opiniones de otros hermanos Azulcremas. Pero no sólo eso, falta un detalle importante y eso está en el lema de la página. En Nidoazulcrema se vive un americanismo exigente, el cual siempre busca priorizar las formas y no solapar a nada ni nadie.

Al final todos somos uno solo con el América. Y yo, alguien que no nació en México y ni siquiera lo ha visitado, soy americanista de corazón, soy prueba de ello.