NidoAzulcrema

En esta sección recordamos los encuentros que, valga la redundancia, no son tan recordados por la nueva afición.

De cara al **Clásico Nacional**, seguramente habrá previas históricas que presenten reseñas de la Final del Siglo, de otras eliminaciones en Liguilla o grandes épocas de dominio ante el equipo de rayas.

Sin embargo, nosotros hoy hablaremos de aquel **primer gran paso** del fútbol mexicano en la **competencia más importante del continente**: la **Copa Libertadores de América**, donde estuvieron involucrados precisamente los dos equipos con más afición en México y Estados Unidos.

En el mes de enero de **1998** fueron seleccionados cuatro equipos mexicanos a la primera intervención en torneos de clubes de la Conmebol, suceso que causó gran expectativa, al igual que la primera invitación del Tri a la Copa América cinco años atrás.

Debido a esto, fueron seleccionados los dos campeones del fútbol mexicano en 1997 (el archirrival Azulcrema y el Cruz Azul), así como los conjuntos que más puntos realizaron en dicho año: el Atlante y el América.

Los Potros declinaron la invitación, así como el Cruz Azul, por lo que **la participación histórica sería para el América y el eterno rival**.

Antes, había que pasar una eliminatoria ante equipos de Venezuela, en ese entonces, el país con el nivel futbolístico más bajo del Cono Sur. Pero antes de enfrentar al Caracas y al Zulia,**los clubes mexicanos debían decidir quién iría como “México 1” y “México 2”**, para esto se jugaría un encuentro en el Estadio Azteca.

Las **Águilas** tranquilamente avanzaron a la “Pre-Libertadores” como **el primer representante** de México, al derrotar 2-0 al equipo tapatío el 14 de enero.

En el primer tiempo, **Ricardo Peláez** aprovechó sendos servicios por derecha de Germán Villa y el Cheché Juan Hernández para vencer al portero Cedano, primero de cabeza y después con la pierna izquierda a los minutos 7 y 30. Para la segunda mitad, Zague cometió una falta a Ramírez en el área y Armando Archundia marcó la pena máxima, pero Vázquez la mandó fuera a 21 minutos del final.

Luego de haber pasado la aduana venezolana, los equipos aztecas compartieron el grupo 2 con los equipos brasileños: el Gremio de Porto Alegre y el Vasco da Gama de Río de Janeiro.

Los equipos mexicanos se enfrentaron entre sí los días 4 y 24 de marzo de aquel 1998, primero en el Estadio Jalisco y después en el Coloso de Santa Úrsula.

El primer juego tuvo serias oportunidades de gol para ambos conjuntos, pero las máximas llegaron en el último tercio del encuentro.

Al minuto 62,  Zárate ingresó al área, sintió la marca del Potro Raúl Gutiérrez y se tiró un clavado que el colombiano Óscar Ruiz marcó como penal… Chávez disparó y **Oswaldo Sánchez** se tendió a su derecha para salvar a los Azulcremas.

Dos minutos después, apareció en el área **Isaac Terrazas**, siempre hambriento de hacerle daño al mas odiado rival, Coyote lo fauleó y el silbante marcó ahora de nuestro lado.

A diferencia de estos tiempos, teníamos un hombre confiable, letal, seguro a la hora de cobrar desde los once metros: **Alberto García Aspe**, que sin ningún miedo, **la clavó arriba** y por el centro. Nada pudo hacer Cedano.

De esta manera, nos convertimos en **el primer equipo mexicano en ganar un partido** de la **Copa Libertadores de América**.

La revancha sería en el máximo escenario futbolístico del continente, que tendría por fin, un encuentro de este prestigioso torneo.

En este encuentro, las Águilas del Maestro Reinoso dominaron desde temprano al conjunto dirigido por Ricardo Ferreti.

Apenas al minuto 4, Alberto García Aspe tocó el balón arriba de la media cancha, cediendo para Rodrigo Valenzuela, éste prolongó para **Ricardo Peláez**, que **la mandó**, con un derechazo, **al fondo de las redes**.

A los 55 minutos, nuevamente apareció Valenzuela para mandar un servicio de gol, ahora por la izquierda, de forma precisa el chileno puso el balón directamente en la cabeza del **Toro Gabriel Cedrés**. El uruguayo **marcó el segundo** tanto de los nuestros.

El marcador no se movió. **Seis puntos de oro ante el más odiado rival**, además de dos empates ante los equipos brasileños, nos bastaron para ser el único equipo mexicano en octavos de final.

**Tres triunfos de tres a nivel internacional** ante la escuadra rojiblanca, que acumuló cinco partidos oficiales consecutivos sin podernos anotar (Estos tres que recordamos hoy, uno de la Liguilla de Invierno 97 y el encuentro regular del Verano 98).

Esta fue la primera historia del fútbol mexicano en esta competencia, a la cual, esperamos pronto regresar.