NidoAzulcrema

Las Águilas del América han empezado, poco a poco, a transformar una filosofía de vida que los ha acompañado desde hace 60 años.

Todos conocemos la historia, en 1959 el empresario Emilio Azcárraga Milmo se hacía del Club América y desde el primer momento marcó el trayecto que su nuevo equipo tomaría:

“No sé nada de futbol, pero sé de negocios y voy a convertir al América en un negocio bien administrado y redituable”.

Así el América pasaría de Cremas (o Canarios) a los poderosos Millonetas. El dinero dejó de ser problema y los grandes jugadores empezaron a llegar a sus filas, tanto mexicanos como extranjeros. No había quien le dijera “no” a la billetera de Azcárraga. Asimismo, las Fuerzas Básicas empezaron a generar jugadores de calidad y la fórmula americanista (que tuvo sus mejores frutos en la década de los ochenta) se estableció: jugadores de casa con contrataciones nacionales y extranjeras de calidad.

Los últimos equipos con éxito con dicha fórmula fueron el de 2002, el de 2005 y 2013.

Sin embargo, la crisis que en su momento atravesó Televisa, aunado a los cambios en el fútbol mundial del vídeo de youtube y de la oportunidad de ver hasta la Liga de Singapur en cualquier parte, ha hecho que los equipos modernos sean unos globalizados. Escuadras como Chivas y el Atlético de Bilbao son reliquias que se niegan a aceptar el cambio y que eventualmente morirán o vivirán en la eterna mediocridad.

América de repente dejó de ser un equipo importador y se volvió en uno exportador, el siglo XXI inició con contrataciones como Zamorano y Cluadio López, pero al mismo tiempo se daban las primeras salidas al fútbol europeo. Cuauhtémoc Blanco y Pável Pardo iniciaron las exportaciones de este nuevo siglo. Y fue así que de repente se vendió a Guillermo Ochoa al fútbol francés y Christian Benítez a Medio Oriente. Jugadores hechos en casa como Raúl Jiménez, Diego Reyes, Diego Lainez y Edsón Álvarez encontraron acomodo en el fútbol Europeo. Asimismo, elementos extranjeros encontraron de manera sorpresiva su tranpolín al viejo continente (Marchesín, Mateus y Gudio son un ejemplo) o en casos, como Romero o Cecilio, a uno de los grandes del fútbol sudamericano.

La Directiva Azulcrema entonces comprendió que hay otras maneras de generar recursos, la compra de un jugador barato para venderlo más caro. Es así que han empezado a llegar los Federico Viñas, Richard Sánchez, Carlos Vargas, Gersón Torres, Christian Paredes y Sebatián Cáceres. No todos funcionan, pero hay algunos que se irán en unos meses o en un par de años a un precio que hará muy feliz a Emilio Azcárraga Jean.

Pero este método de trabajar se aleja de la historia americanista de más de 60 años y es una fórmula que puede generar muchos recursos pero, tal vez, no tantas satisfacciones. Un equipo formador se dedica a eso, a terminar de hacer jugadores para venderlos en su punto, pero el trayecto puede costar campeonatos o peor aún, tener un equipo bien conformado que se verá desmantelado acabando un torneo para volver a iniciar el proceso de 4 o 5 años para intentar tener otra vez un equipo competitivo.

Y he aquí la cuestión de este Debate. Las Águilas del América tienen que decidir muy pronto qué quieren ser. Un equipo formador que esté dispuesto a largos procesos o seguirá siendo el equipo que compraba lo probado para acrecentar sus vitrinas más rápido.

Parece que el camino está trazado, el propio entrenador americanista así lo señaló antes de iniciar el Clausura 2020:

“Así le vamos a apostar a gente joven, no es que el América deje de comprar los bombazos, cuando se necesita comprar un cañonazo, porque no encontramos a nadie lo va a hacer, pero hoy en día hemos apostado a dejar de ser el América de los 80 y hacer un América que funcione, que dé resultados y que además saque jugadores importantes jóvenes”.

Y ahora con el equipo ya en competencia, lo ratifica:

“Vamos a apostar por los jóvenes y hacer un equipo muy dinámico”.

Desde mi punto de vista, obviamente tener jugadores como Viñas, o lo que se espera sea Cáceres, será sin dudas algo bueno, además de que siempre vestirá que jugadores de tu cantera salgan al fútbol europeo o que jugadores extranjeros poco conocidos se hagan de un nombre aquí como para ser vendidos por muchos euros. Sin embargo, la esencia Azulcrema no se puede perder. Los Millonetas no deben morir, las poderosas Águilas no deben quedar opacadas por el dinero del fútbol del norte. No, América siempre debe ir por el jugador consagrado de la Liga Mx, robarle a punta de billetazos al ídolo del equipo rival y/o traer un elemento consagrado a terminar su carrera aquí. Eso es lo que somos y por lo que nos han odiado tantos años.

Estamos para arrasar a punta de billetazos sin dejar atrás las buenas visorias y el trabajo en Fuerzas Básicas, Panchito Hernández dejó un buen ejemplo de cómo hacer esto y esas enseñanzas no se deben olvidar.